domingo, 2 de octubre de 2011

Pensar los medios - Cultura y Comunicación

Tanto la producción como la difusión de información son, a la vez, la creación o expansión de nuevas y ideas, o la reformulación o "remixeo" de otras, citando al intelectual Néstor García Canclini.
La importancia que las instituciones que tienen a su cargo semejante tarea no es poca, y, revisando un poco de historia, se puede afirmar claramente que se han hecho del poder a lo largo del tiempo, un poder que les permite derrotar a otros e imponerse, o a veces, dejar de lado su ideología para ser absorbidos por una más grande.
Los grupos y cadenas mundiales que poseen la cualidad de "industrias culturales" por excelencia, fueron, por mucho tiempo, y son en la actualidad, las organizaciones responsables de muchas de las ideas dominantes, que, a su vez, son masivas, lo que les permite permanecer en la cultura de los pueblos por mucho más tiempo, y con más incidencia en aquella sociedades que no han logrado establecerse completamente, o que se muestran débiles ante las grandes potencias.
Como afirma Appadurei, los medios "ofrecen nuevos recursos y nuevas disciplinas del 'yo imaginado' y del mundo imaginado", lo que le permite al público tener acceso a todo tipo de imformación, ya sea en su lugar de residencia o en uno remoto. Pero es aquí donde se plantea una gran contradiccióm: al ser los grupos mundiales y cadenas de medios más grandes los dominantes de casi el 90% de la generación de información, podemos vernos ante otro tipo de dominación, pero esta vez ideológica. Sólo vemos un lado de la historia, una versión del hecho, sólo una opinión, repetida cientos de veces por los distintos referentes informativos que, a su vez, pertenecen a esa red que tiene en su poder la información.
Para Chimamanda Adichie, ver solamente una versión de las historias nos obliga a pensar de forma "incompleta", y sobre todo, que no siempre es representativa de nuestra situación, o ni siquiera se acerca a la realidad que cada uno vive. Conocer y aprender del otro son los actos que ella rescata como centrales para la formación de una ideología, de un pensamiento u opinión acerca de algo, algo que nos permite ver más allá de lo que somos o a lo que estamos acostumbrados a parecer.
Que no llegue toda la información que debería llegar a todo el mundo es otra de las paradojas que esta globalización reinante tiene actualmente: las ideas que una región tiene sobre otra, la falta de conexión e información sobre su situación, o la formación de "identikits" o prejuicios acerca de las sociedades remotas, son sólo producto de esa dominación de una historia sobre otra, de una versión sobre otro. Cambiar esa situación depende exclusivamente de nosotros, del público que consume ese tipo de medios de información.
Para García Canclini, también existe un nuevo tipo de consumidor de información: el "prosumidor", es decir, aquel consumidor que ya no sólo recibe y retiene, sino uno que también adopta un lugar desde el cual pueda recibir lo que le están ofreciendo, lo reformule y lo resignifique, para, así, adueñarse de un fenómeno que lo incluye y lo tiene como protagonista, y, a su vez, le permite actuar en consecuencia de ello, y tener una consciencia más amplia de lo que vive.
Pensar acerca de cómo recibimos lo que recibimos, y cómo hacemos para adaptarlo a lo que nos rodea particularmente es un desafío para muchos de nosotros, que, a la vez, buscamos que eso no nos agobie ni penetre hasta cambiar lo que verdaderamente somos.